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Economía mediterránea: una vocación a la Comunión

La primera escuela mediterránea de verano de la Economía Civil y de Comunión "Emmaus" se ha celebrado en el corazón de la Sila, desde el 27 al 30 de agosto

Economía mediterránea: vocación a la comunión


por Angela D.

esterna_ridEn el hermoso marco de los bosques de la Sila Grande se ha celebrado la primera escuela mediterránea de verano de la economía civil y de comunión “Emmaus”, promovida por la Diócesis de Crotone – Santa Severina y por la Comisión de la Economía de Comunión (EdC) de Sicilia, Calabria y Malta.
Bajo la dirección científica de Luigino Bruni, la escuela ha contado con la participación de jóvenes graduados en materias económicas, empresarios, trabajadores, sacerdotes y funcionarios públicos, todos ellos interesados en reflexionar sobre la economía teórica y práctica a la luz de la EdC y de la economía civil italiana.

Mons. Domenico Graziani, Obispo de Crotone – Santa Severina, había pedido con insistencia la celebración de esta escuela. Ya en 2005, siendo Obispo de Cassano allo Ionio, Mons. Graziani promovió un ciclo de encuentros en Villapiana Lido (CS), titulado “Por una economía civil y de comunión”, con conferencias a cargo de Luigino Bruni, Stefano Zamagni y otros profesores y expertos de la EdC.

El Obispo, muy atento a los problemas del desarrollo económico y en especial al paro juvenil, que golpea con fuerza el territorio de su diócesis y el de toda Calabria (antes incluso de la crisis mundial de los últimos meses), ha seguido la organización de la escuela y ha estado presente durante todo el tiempo, participando activamente en las clases y en los grupos de trabajo. Además, cada día introducía los trabajos de la jornada con la “lectio divina-económica”: a través de algunos pasajes del Génesis, del Levítico, de los profetas Isaías y Amós y del Evangelio de Juan ayudaba a meditar sobre la visión económica del texto sagrado, ilustrando la “economía de fina bondad” de Dios para con el hombre.

El objetivo declarado de la escuela era el de “hacer que nuestra economía mediterránea, a veces cansada y desilusionada, reencuentre a partir de sus raíces cristianas y de su vocación a la comunión, el ardor del corazón y el entusiasmo por una nueva primavera”.

La escuela estaba articulada en clases, trabajo en grupos, momentos de diálogo en sesión plenaria y películas sobre los distintas temas tratados. Pero también los momentos de descanso, las comidas y las tertulias posteriores fueron ocasiones de oro para reflexionar sobre los temas de la escuela en relación con su posible aplicación en el territorio de Calabria.

Las clases, por la mañana, tuvieron un corte académico pero sin olvidar los aspectos más gerenciales y prácticos. Luigino Bruni señaló que la EdC y la economía civil son un “camino para la economía mediterránea” y, utilizando la teoría de juegos, mostró los beneficios de la cooperación . Vittorio Pelligra demostró que la confianza es un recurso (escaso) de la economía de mercado, en correlación directa con el progreso de la sociedad y de la economía, que es fundamental como “lubrificante del sistema social”. Alberto Frassineti, consultor empresarial especializado en estrategia y sistemas organizativos, ilustró la misión de la empresa desde el punto de vista de la EdC, poniendo de relieve la necesidad de que todas las empresas tengan una misión clara y explícita, como instrumento imprescindible de su planificación, organización y gestión.  Finalmente, Eva Gullo, consultora empresarial especializada en formación y gestión de los recursos humanos, abordó el tema del conflicto y la cooperación en las empresas con motivación ideal, señalando algunas pistas para su gestión y resolución. Las tardes estuvieron dedicadas al trabajo de grupo, a la reflexión sobre temas específicos y al diálogo.

La escuela abrió a los participantes una perspectiva distinta para el futuro económico y social. Partiendo de la experiencia de la economía civil y de la economía de comunión, mostró una manera distinta de trabajar que produce verdadera satisfacción. Ofreció nuevas pistas para el estudio y para posibles actividades empresariales innovadoras que creen riqueza para muchos. Mostró un “anuncio nuevo” que puede animar a la esperanza.

El conocimiento recíproco y el debate entre los participantes permitieron la construcción de relaciones entre todos, que podrán continuar más adelante, con el deseo común de contribuir con el propio trabajo a crear un estilo de vivir la economía y de hacer empresa en Calabria. Para el futuro, se plantearon nuevos momentos de formación sobre los temas de esta escuela, con la certeza de que la recuperación moral, económica y social de Calabria pasa también por la adquisición de altos conocimientos y competencias.

Para mí, que conocía la EdC y vivo en mi piel desde hace un año las dificultades de la situación laboral en Calabria, esta escuela me ha dado el impulso y el entusiasmo necesarios para hacer frente a estas dificultades. El hecho de conocer a tantas personas que creen en conceptos como “confianza”, “reciprocidad” y “gratuidad” y los viven ya en nuestra realidad, trabajando bien y con valentía, ha vuelto a llenar mi corazón de esperanza. Luigino Bruni dijo varias veces que, aunque el esfuerzo realizado parezca inútil cuando termina un proyecto o una actividad, los pasos que se han dado en el camino del desarrollo de la humanidad nunca se pierden ni se desperdician, sino que ayudan a quienes vendrán después de nosotros a retomar el camino desde un punto mejor. Esta perspectiva me ha hecho reflexionar mucho y creo que nos ha dado a todos el valor necesario para afrontar nuevos retos. Salí de la Sila llevando en el corazón el lema de San Juan: “el amor perfecto echa fuera el temor” y con el propósito de vivir siempre, como nos dijo Mons. Graziani, la propia profesión como una vocación.

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