Fútbol argentino

El rol del fútbol y de los medios de comunicación deportivos

en la actual realidad social argentina

El fútbol, los medios y la realidad social argentina

El fútbol en la Argentina, como en muchos países del mundo, no sólo es el principal entretenimiento que tiene la gente, sino que se ha transformado también en el elemento de consumo por excelencia y en un monumental negocio. Además, cada fin de semana o ante cada competencia importante de la Selección Nacional se transforma en la vía de escape de los problemas sociales que aquejan al país. Las expectativas depositadas en “cómo le irá” al equipo del cual se es simpatizante abstraen en reiteradas ocasiones de la realidad vivida en el trabajo, en la casa, etc.

Los medios masivos de comunicación cumplen un papel preponderante en ese escenario. En los últimos años han proliferado considerablemente en la televisión los programas deportivos -sobre todo abocados al fútbol-, diarios y revistas especializados, al igual que los segmentos radiales en los que se habla casi de manera exclusiva acerca de los partidos del fin de semana, de los entrenamientos, de las transferencias de jugadores como si se tratase de objetos que van y vienen. Y todo eso se consume incansablemente, a tal punto de generar polémicas y violencia, hasta llegar a la banalización absoluta del deporte, en este caso el fútbol.

Incluso históricamente ha habido casos en que el fútbol fue utilizado como un elemento disuasivo para que el pueblo no prestara atención a las maniobras de los distintos gobiernos que atentaban contra la sociedad. El ejemplo más crudo fue cuando se disputó en el país el Mundial de 1978, el cual le sirvió a la dictadura militar que comandaba el país para llevar adelante su más terrible estrategia y ocultar la desaparición de miles de personas. Lo mismo en 1982, cuando simultáneamente se jugaba el Campeonato Mundial en España y se libraba la Guerra de Malvinas y los medios de comunicación informaban “Vamos ganando”, como si se tratase de un partido de fútbol y que, además, era un mensaje totalmente tergiversado. Sostiene el periodista Tomás Eloy Martínez: “El periodismo es un servicio y como tal debe ser leal al público, a la verdad y a la conciencia del mundo”

Si bien no hay que perder de vista que esos dos ejemplos ocurrieron bajo la dictadura militar, donde no existía libertad de prensa, los medios de comunicación también han incidido notablemente en el armado de una “realidad virtual” en épocas democráticas, como sucedió antes del último Mundial.

En diciembre de 2001 en Argentina se desató una de sus peores crisis económicas que generó mucha ira primero y luego desesperanza y desilusión en la gente. El reclamo popular para que “se vayan todos” los políticos que conducían al país, era la antítesis del sentimiento que reinaba hacia la Selección Nacional. Los jugadores argentinos eran vistos como los mejores abanderados de la nación. Por su entrega, por su espíritu amateur en un fútbol súper-profesional y por los resultados que habían obtenido durante tres años. Con el incesante alimento de los medios, en ellos recaían todas las esperanzas de la gente. Eran las personas a imitar y el placer colectivo de la sociedad dependía sólo de ellos. Por eso el Mundial que se avecinaba parecía el sedante ideal para esos dolores humanos.

Pero la temprana derrota de Argentina en Corea-Japón desvaneció todo tipo de esperanzas. La desilusión ahora era más profunda porque ya no había en qué y quién confiar. Y a partir de allí se notó un viraje en el mensaje de los medios. Lo que antes se utilizaba como bandera, como ejemplo de trabajo, ahora pasó a ser prescindible. Ya no servía. El “que se vayan todos” se trasladó súbitamente al fútbol.

Teniendo en cuenta que en la Argentina el 90 por ciento de los medios de comunicación responden a sólo ocho grupos de multimedios, el mensaje era más que masivo: el que no gana no sirve. Y fue eso lo que empezó a consumir el público. “El peso con el cual está cargada la victoria, y por lo tanto la derrota, en términos de imagen y dinero, se ha vuelto siempre más grande y en muchos ámbitos se reconoce que así se corre el riesgo no sólo de desnaturalizar la belleza del deporte, sino su misma fisonomía”.

El instinto de rivalidad en el fútbol argentino siempre está latente. Amar y odiar a un equipo y a otro está impregnado en el común de la gente. Muchas veces los grandes medios de comunicación avivan durante la semana esos sentimientos, atrapando a su público y construyendo una realidad que sólo será vivida el domingo en el estadio. Y alcanzando una tensión inusitada que en reiteradas ocasiones desemboca en hechos violentos. Incluso los dos últimos clásicos entre Boca y River, los dos equipos más importantes del país, debieron jugarse sin público visitante para evitar desmanes. El ex futbolista Jorge Valdano argumentó en un diálogo con nuestra revista: “El amor y el odio están muy cercanos y esa es la patología de la identificación social con el fútbol. Cuando juntamos fútbol y nacionalismo estamos hablando de fanatismo más fanatismo. En Argentina, en la defensa de unos colores, se llega a la violencia con demasiada facilidad”

Algunos haces de luz

Los medios de comunicación y su exacerbada intención de validar únicamente a aquellos que consiguen el resultado final, tienden a no prestar atención a la manera en que se logran los éxitos. No importa tanto el camino recorrido así como la llegada a la meta. Sin embargo, el técnico de Las Leonas -el Seleccionado Femenino de Hockey sobre césped que fue campeón del mundo- Sergio Vigil, argumentó en una entrevista a un matutino: “Uno se tiene que olvidar rápido de los éxitos, no así de la forma que posibilitó conseguirlos, que fue la permanencia de los valores: esfuerzo, convicción, solidaridad, humildad, espíritu de grupo. Si eso se conserva, todo lo demás debe mejorarse y variar... Siempre se piensa que el objetivo es el resultado. Y el resultado es una consecuencia”. Este mismo hombre fue quien hizo convalidar un gol en contra de su equipo y al respecto dijo: “Por ese gol se perdió un partido. ¿Pero cuánto más se hubiese perdido en lo interior si se hubiese ganado no habiendo convalidado un gol válido?... Hubiésemos perdido muchos años de formación y de valores. Y eso es mucho más difícil de remontar que un resultado numérico”.

Si bien esa realidad que instala el común de los medios, en la cual salir campeón parece ser lo único valedero, atrapa a la sociedad y desemboca en la inevitable inestabilidad de los entrenadores de fútbol –algunos de los cuales tienen contratos con cadenas televisivas-, existen diarios y programaciones deportivas que dan lugar a los aspectos positivos que se esconden detrás de un determinado trabajo que haya conseguido o no resultados. Fue el caso de la continuidad de Marcelo Bielsa como técnico de la Selección Nacional, que desencadenó interminables polémicas, cuando ese gesto significó el simple respaldo a un proyecto que durante casi cuatro años había dado muchísimos frutos.

Qué camino tomar

Durante un Congreso de Comunicadores que se desarrolló en Roma en el 2000, la fundadora del Movimiento de los Focolares, Chiara Lubich, habló del perfil de quienes trabajan en los medios: “Como una madre, iluminada por el amor, ven mucho más allá. Aprenden de ella a comprender mejor a las personas y a las situaciones, a dar una comunicación veraz, detallada, amplia, que no siempre se sabe dar, donde lo negativo de las personas y las situaciones no se oculta, pero se hace hincapié en lo positivo. Porque el amor es así: conoce la realidad pero sabe transfigurarla para que en los demás prevalezca lo bueno”.

En la Revista Fútbol Argentino fue lo que nos propusimos desde la primera edición, hace cuatro años. Reflejar los aspectos positivos, pensar en el jugador no como un objeto sino como un ser humano que siente, goza y sufre, y conocer al público al cual nos estamos dirigiendo, fueron algunos de los parámetros trazados.

La Asociación del Fútbol Argentino es muchas veces cuestionada, y desde el comienzo fue un gran desafío redescubrir una institución que tiene varios aspectos para destacar, como es la cantidad de gente que utiliza este deporte para la educación de los más chicos. Desde las Selecciones Juveniles Nacionales a los pueblos más recónditos del país hay personas que ven al fútbol como un medio para el desarrollo humano de los más jóvenes.

Justamente teniendo en cuenta la formación del ser humano y jugador a la que apuntan en las Selecciones Juveniles, muchas veces el cuerpo técnico no ve con buenos ojos que los chicos se expongan demasiado a los medios. Como periodista a veces me siento tentado a realizar una nota con aquel chico que tres años más tarde puede llegar a ser una de las figuras del fútbol argentino, pero es una linda experiencia acoplarse a esa idea de trabajo y colaborar desde el lugar que a uno le toca.

Es muy interesante también cuando en las entrevistas con los futbolistas tratamos de ir más allá del jugador de fútbol. Nos pasó con Pablo Aimar, joven famoso, estrella mundial, con mucho dinero y charlar sobre cómo lleva adelante esa vida fuera del campo, sin meternos en su vida privada, nos sirvió para conocerlo más profundamente y dar una visión más “humana” del futbolista. Nos decía frases como ésta: “Las amistades se van haciendo con el tiempo y no prospera si hay algún interés por detrás”, en alusión a la cantidad de personas que se le acercan por su fama y su dinero. O también se describía con mucha humildad: “Soy alguien que escucha mucho, creo que es la mejor forma. Tengo un abuelo que dice que ‘por algo tenemos dos orejas y una boca’. Hay que hablar la mitad de lo que escuchamos. No me siento capacitado para darle un consejo a alguien, aunque si me lo pide, por supuesto se lo voy a dar con mi mejor voluntad”.

Y me sucedió en el último viaje con la Selección. Yo permanecí casi un mes en los mismos hoteles que los jugadores, sin embargo me parecía importante respetar los momentos de intimidad de ellos, del grupo, y utilizar el tiempo destinado a los periodistas para hacer mi trabajo que, finalmente, fue muy bien.

Regularmente nos llegan mensajes agradeciendo las publicaciones y la manera en que analizamos ciertos temas ya que a muchos les sirve como material de consulta permanente. Esos son pequeños indicios de que la gente está ávida de disponer de ese tipo de informaciones y poder satisfacerlos nos genera una gran alegría.

Si la función principal del periodismo es servir a la sociedad y la del deporte es educar, sin dudas estamos ante una combinación más que atractiva. Basta con encontrar la química justa. El periodismo tiene las técnicas para llegar a los más diversos públicos y así puede transmitir todos los valores que trae consigo el deporte. La sociedad tiene la necesidad de redescubrirlos y los comunicadores la obligación de sacarlos a la luz.

 

Santiago Durante

Periodista deportivo, jefe de redacción de Fútbol Argentino – BUENOS AIRES, ARGENTINA

 

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